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lunes, 25 de octubre de 2010

Un hemisferio en una cabellera (Charles Baudelaire)


Poema número 17 de El spleen de París (Los pequeños poemas en prosa).

Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire.
¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.
Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana.
En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor.
En las caricias de tu cabellera vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en la cámara de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas y jarros refrescantes.
En el ardiente hogar de tu cabellera respiro el olor del tabaco mezclado con opio y azúcar; en la noche de tu cabellera veo resplandecer lo infinito del azul tropical; en las orillas vellosas de tu cabellera me emborracho con los olores combinados del algodón, del almizcle y del aceite de coco.
Déjame morder mucho tiempo tus trenzas, pesadas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.

XVII

UN HÉMISPHÈRE DANS UNE CHEVELURE


Laisse-moi respirer longtemps, longtemps, l’odeur de tes cheveux, y plonger tout mon visage, comme un homme altéré dans l’eau d’une source, et les agiter avec ma main comme un mouchoir odorant, pour secouer des souvenirs dans l’air.
Si tu pouvais savoir tout ce que je vois ! tout ce que je sens ! tout ce que j’entends dans tes cheveux ! Mon âme voyage sur le parfum comme l’âme des autres hommes sur la musique.
Tes cheveux contiennent tout un rêve, plein de voilures et de mâtures ; ils contiennent de grandes mers dont les moussons me portent vers de charmants climats, où l’espace est plus bleu et plus profond, où l’atmosphère est parfumée par les fruits, par les feuilles et par la peau humaine.
Dans l’océan de ta chevelure, j’entrevois un port fourmillant de chants mélancoliques, d’hommes vigoureux de toutes nations et de navires de toutes formes découpant leurs architectures fines et compliquées sur un ciel immense où se prélasse l’éternelle chaleur.
Dans les caresses de ta chevelure, je retrouve les langueurs des longues heures passées sur un divan, dans la chambre d’un beau navire, bercées par le roulis imperceptible du port, entre les pots de fleurs et les gargoulettes rafraîchissantes.
Dans l’ardent foyer de ta chevelure, je respire l’odeur du tabac mêlé à l’opium et au sucre ; dans la nuit de ta chevelure, je vois resplendir l’infini de l’azur tropical ; sur les rivages duvetés de ta chevelure je m’enivre des odeurs combinées du goudron, du musc et de l’huile de coco.
Laisse-moi mordre longtemps tes tresses lourdes et noires. Quand je mordille tes cheveux élastiques et rebelles, il me semble que je mange des souvenirs.

domingo, 3 de octubre de 2010

Sor Juana Inés de la Cruz

Tras el fiasco de "Lope", os dejo con la Divina Monja Mexicana

En que satisface un recelo
con la retórica del llanto

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba;
y Amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía:
pues entre el llanto, que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste;
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos,
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

Que contiene una fantasía
contenta con amor decente


Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Chuva Oblíqua (Fernando Pessoa)

Chuva Oblíqua


8-3-1914
I
Atravessa esta paisagem o meu sonho dum porto infinito
E a cor das flores é transparente de as velas de grandes navios
Que largam do cais arrastando nas águas por sombra
Os vultos ao sol daquelas árvores antigas...
O porto que sonho é sombrio e pálido
E esta paisagem é cheia de sol deste lado...
Mas no meu espírito o sol deste dia é porto sombrio
E os navios que saem do porto são estas árvores ao sol...
Liberto em duplo, abandoneime
da paisagem abaixo...
O vulto do cais é a estrada nítida e calma
Que se levanta e se ergue como um muro,
E os navios passam por dentro dos troncos das árvores
Com uma horizontalidade vertical,
E deixam cair amarras na água pelas folhas uma a uma dentro...
Não sei quem me sonho...
Súbito toda a água do mar do porto é transparente
E vejo no fundo, como uma estampa enorme que lá estivesse desdobrada,
Esta paisagem toda, renque de árvores, estrada a arder em aquele porto,
E a sombra duma nau mais antiga que o porto que passa
Entre o meu sonho do porto e o meu ver esta paisagem
E chega ao pé de mim, e entra por mim dentro,
E passa para o outro lado da minha alma...
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Lluvia Oblicua (I)



Atraviesa este paisaje mi sueño de un puerto infinito
y el color de las flores se transparenta
en las velas de grandes navíos
que abandonan el muelle arrastrando en las aguas como sombra
los bultos al sol de aquellos árboles antiguos…

el puerto que sueño es sombrío y pálido
y este paisaje está lleno de sol por este lado
pero en mi espíritu el sol de este día es puerto sombrío
y los navíos que salen del puerto son estos árboles al sol.

Doblemente libre, me abandoné paisaje abajo…
el bulto del muelle es el camino nítido y calmo
que se levanta y crece como un muro
y los navíos atraviesan los troncos de los árboles
con una horizontalidad vertical,
y dejan caer amarras dentro de las hojas…
no sé quién me sueño
de pronto toda el agua del mar del puerto
es transparente
y veo en el fondo, como una estampa enorme
que allí estuviese desdoblada,
este paisaje todo, hilera de árbol, camino ardiendo
en aquel puerto,
y la sombra de una nave más antigua que el puerto,
que pasa entre mi sueño del puerto y mi ver este paisaje
y llega hasta mis pies, y está dentro de mí,
y pasa hasta el otro lado de mi alma...

MITAD DE LA VIDA (Hölderlin)

Con amarillas peras
y llena de rosas silvestres
asoma la tierra en el lago;
vosotros, cisnes benignos,
embebidos de besos
sumergís vuestra testa
en el agua sagrada y virgen.

¡Ay de mí! ¿Dónde buscar
durante el invierno las flores,
dónde el fulgor del sol
y las sombras del suelo?
Están los muros en pie
mudos y fríos, en el viento
rechinan las veletas.

(Versión de José Mª Valverde)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Antonio Machado

PARÁBOLAS

I

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

II

A D. Vicente Ciurana.

Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
por donde acaba España y sigue el mar,
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
uno duerme, y el otro parece meditar.
El uno, en la mañana de tibia primavera,
junto a la mar tranquila,
ha puesto entre sus ojos y el mar que reverbera,
los párpados, que borran el mar en la pupila.
Y se ha dormido, y sueña con el pastor Proteo,
que sabe los rebaños del marino guardar;
y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
y ha oído a los caballos de Poseidón hablar.
El otro mira al agua. Su pensamiento flota:
hijo del mar, navega —o se pone a volar—
Su pensamiento tiene un vuelo de gaviota,
que ha visto un pez de plata en el agua saltar.
Y piensa: «Es esta vida una ilusión marina
de un pescador que un día ya no puede pescar».
El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
y sueña que es la muerte una ilusión del mar.

III

Érase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar,
y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor,
y el jardinero se fue
por esos mares de Dios.

IV
CONSEJOS

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
—así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

V
PROFESIÓN DE FE

Dios no es el mar, está en el mar, riela
como luna en el agua, o aparece
como una blanca vela;
en el mar se despierta o se adormece.
Creó la mar, y nace
de la mar cual la nube y la tormenta;
es el Criador y la criatura lo hace;
su aliento es alma, y por el alma alienta.
Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
y para darte el alma que me diste
en mí te he de crear. Que el puro río
de caridad que fluye eternamente,
fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,
de una fe sin amor la turbia fuente!

VI

El Dios que todos llevamos,
el Dios que todos hacemos,
el Dios que todos buscamos
y que nunca encontraremos.
Tres dioses o tres personas
del solo Dios verdadero.

VII

Dice la razón: Busquemos
la verdad.
Y el corazón: Vanidad.
La verdad ya la tenemos.
La razón: ¡Ay, quién alcanza
la verdad!
El corazón: Vanidad.
La verdad es la esperanza.
Dice la razón: Tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón.
que dices lo que no sientes.
La razón: Jamás podremos
entendernos, corazón.
El corazón: Lo veremos.

VIII

Cabeza meditadora,
¡qué lejos se oye el zumbido
de la abeja libadora!
Echaste un velo de sombra
sobre el bello mundo y vas
creyendo ver, porque mides
la sombra con un compás.
Mientras la abeja fabrica,
melifica,
con jugo de campo y sol,
yo voy echando verdades
que nada son, vanidades
al fondo de mi crisol.
De la mar al percepto,
del percepto al concepto,
del concepto a la idea
—¡oh, la linda tarea!—,
de la idea a la mar,
¡Y otra vez a empezar!

Antonio Machado

lunes, 16 de agosto de 2010

DOS DESEOS DE SER PIEL ROJA (Kafka y Panero)

DESEO DE SER PIEL ROJA (Franz Kafka)



Si uno pudiera ser un piel roja siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido las crines y la cabeza del caballo.

F. Kafka, El deseo de ser piel roja, en Contemplación, 1913

DESEO DE SER PIEL ROJA (Leopoldo María Panero)



La llanura infinita y el cielo su reflejo.
Deseo de ser piel roja.
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido
el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores
que anuncien su llegada a las Grandes Praderas.
Deseo de ser piel roja.
El caballo de hierro cruza ahora sin miedo
desiertos abrasados de silencio.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores
para hacerlo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
Cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda, que luego se deshizo en el viento.
Deseo de ser piel roja.
En la Reservación no anida
serpiente de cascabel, sino abandono.
DESEO DE SER PIEL ROJA.
(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta.)
Leopoldo María Panero
Tarzán traicionado (1967)

martes, 3 de agosto de 2010

Soneto 122 (William Shakespeare)

Soneto 122



Tu obsequio, tu cuaderno está en mi pensamiento,


escrito con memoria, fiel e imperecedera,


que queda por encima de las hojas en blanco,


más allá de una fecha, hasta la eternidad.



O por lo menos tanto cual mente y corazón, 5

tengan por propio instinto, facultad de vivir,


hasta que el propio olvido, no ceda en cada cosa,


parte de tu persona, tu recuerdo es eterno.



Aquellas pobres notas, ni contienen, ni quiero,


que lleven el registro donde mi amor se suma; 10

por esto me he atrevido a donar tu cuaderno,


confiado al hacerlo en mejor recibirte.



Guardar alguna cosa que pueda recordarte,


es admitir que puede, vivir en mí el olvido.





Sonnet 122



Thy gift, thy tables, are within my brain


Full character'd with lasting memory,


Which shall above that idle rank remain


Beyond all date even to eternity.



Or at the least, so long as brain and heart 5

Have faculty by nature to subsist,


Till each to ras'd oblivion yield his part


Of thee, thy record never can be miss'd:



That poor retention could not so much hold,


Nor need I tallies thy dear love to score, 10

Therefore to give them from me was I bold,


To trust those tables that receive thee more.



To keep an adjunct to remember thee,


Were to import forgetfulness in me.

jueves, 22 de julio de 2010

La Regenta - Capítulo I, de Leopoldo Alas "Clarín"

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.

Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

Cuando en las grandes solemnidades el cabildo mandaba iluminar la torre con faroles de papel y vasos de colores, parecía bien, destacándose en las tinieblas, aquella romántica mole; pero perdía con estas galas la inefable elegancia de su perfil y tomaba los contornos de una enorme botella de champaña. -Mejor era contemplarla en clara noche de luna, resaltando en un cielo puro, rodeada de estrellas que parecían su aureola, doblándose en pliegues de luz y sombra, fantasma gigante que velaba por la ciudad pequeña y negruzca que dormía a sus pies.

miércoles, 7 de julio de 2010

Dos de Góngora

ROMANCE
El bien y el mal
¡Oh cuan bien que acusa Alcino,
Orfeo de Guadiana,
Unos bienes sin firmeza,
Unos males sin mudanza!

Pulsa las templadas cuerdas
De la cítara dorada,
Y al son desata los montes,
Y al son enfrena las aguas.

¡Oh cuan bien canta su vida,
Cuán bien llora su esperanza!
Y el monte y el agua escuchan
Lo que llora y lo que canta.
La vida es corta, y la esperanza larga;
El bien huye de mí, y el mal se alarga.


El bien es aquella flor,
Que la ve nacer el alba,
Al rayo del sol caduca,
Y á la sombra no la halla.

El mal la robusta encina,
Que vive con la montaña,
Y de siglo en siglo el tiempo
Le peina sus verdes canas.

La vida es ciervo herido,
Que las flechas le dan alas,
La esperanza el animal
Que en sus pies mueve su casa.
La vida es corta, y la esperanza larga;
El bien huye de mí, y el mal se alarga.



SONETO
La brevedad engañosa de la vida.
Menos solicitó veloz saeta
destinada señal, que mordió aguda;
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta,

que presurosa corre, que secreta
a su fin nuestra edad. A quien lo duda,
fiera que sea de razón desnuda,
cada sol repetido es un cometa.

¿Confiésalo Cartago y tu lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.

Mal te perdonarán a tí las horas;
las horas, que limando están los días,
los días, que royendo están los años.

martes, 6 de julio de 2010

Stephen Crane - "In The Desert", de "The Black Riders"

In the desert
I saw a creature, naked, bestial,
Who, squatting upon the ground,
Held his heart in his hands,
And ate of it.
I said, "Is it good, friend?"
"It is bitter -- bitter," he answered;
"But I like it
Because it is bitter,
And because it is my heart."




trad. de Xuan Bello:

NEL DESIERTU
STEPHEN CRANE
NEL desiertu
vi un bichu,nudu,bestial,
que, de rodíes en suelu,
col corazón ente les manes
comía d´ello hasta fartese.
Díxi-y: “qué,¿ta rico, amigu?”
“Ye amargo-amargo,contestó;
“Pero sábeme pola vida
porque ye amargo
y porque ye´l mio corazon.”

jueves, 1 de julio de 2010

Autobiografía - Luis Rosales Camacho

Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

Por rincones de ayer - José Agustín Goytisolo

En lugares perdidos
contra toda esperanza
te buscaba.
En ciudades sin nombre
por rincones de ayer
te busqué.
En horas miserables
entre la sombra amarga
te buscaba.
Y cuando el desaliento
me pedía volver
te encontré.

lunes, 21 de junio de 2010

Epicteto como prefiguración

De Epicteto, decía Orígenes en su "Contra Celso", que le jodió la pierna su amo Epafrodito porque disfrutaba dislocándosela (http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/cw2.htm#bgo):
"¿No querréis, pues, a Epicteto? El cual, como su amo se entretuviera en atormentarle la pierna, sonriendo y sin conmoverse, le decía: "Que me la vas a romper". Y rota, en efecto: "¿No decía yo-le dijo-que me la romperías?"

martes, 8 de junio de 2010

Helenos


Tautò tèni zon kài
tethnekós kai egregoròs
kai kathèudon kai nèon kai
ghreaiòn tade gàr
metapésonta ekéina ésti
kakèina pàlin táuta.
Eipas 'Hêlie khaire'
Kleombrotos Hômbrakiôtês
hêlat' af' hupsêlu
teikheos eis Aidên,
axion uden
idôn thanatu
kakon, alla Platônos
hen to peri psukhês gramm' analexamenos.
(Heráclito, Fragmentos, 88)
[Es la misma cosa, que está viva y muerta,
que está despierta y dormida,
que es joven y vieja.
Estas cosas, sin duda,
recaen con la mutación en aquellas,
y viceversa, aquellas en éstas.]
(Calímaco, Epigramas, XXIII)
[Diciendo: "¡Adiós, Sol!"
Cleombronto de Ambracia
desde un alto muro se arrojó al Hades.
No le había sucedido minguna desgracia
digna de muerte:solamente había leido
un escrito de Platón:
aquel que se refiere al alma.]

miércoles, 31 de marzo de 2010

Sonnet 102

Sonnet 102

My love is strengthen'd though more weak in seeming,
I love not less, though less the show appear,
That love is merchandis'd, whose rich esteeming,
The owner's tongue doth publish everywhere.

Our love was new, and then but in the spring, 5
When I was wont to greet in with my lays,
As Philomel in summer's front doth sing,
And stops her pipe in growth of riper days:

Not that the summer is less pleasant now
Than when her mournful hymns did hush the night, 10
But that wild music burthens every bough,
And sweets grown common lose their dear delight.

Therefore like her, I sometime hold my tongue:
Because I would not dull you with my song.

Soneto 102


Aunque débil de aspecto, mi amor está bien fuerte,
y no amo menos, sólo, porque así lo parezca.
Es mercantil amor, aquel cuya alta estima,
por doquier se pregona por lengua de su autor.

Nuestro amor era joven y por la primavera, 5
era cuando yo usaba celebrarlo con rimas.
Tal como Filomena cuando llega el verano,
y cierra su garganta al acostarse el día.

No es que sea el verano hoy menos apacible,
que cuando con sus himnos la noche se callaba, 10
pero la discordancia de todos los sonidos,
y el deleite ordinario, todo lo vulgarizan.

Igual que Filomena, yo retengo mi lengua,
ya que no quiero dar, tristeza con mi canto.